Conforme establece la Ley de Segunda Oportunidad, pueden disfrutar de este beneficio aquellos que sean considerados deudores de buena fe. Se entiende que un deudor es de buena fe cuando se cumplan los siguientes requisitos:

  • Que el concurso no haya sido declarado culpable.
  • Carecer de determinados antecedentes penales.
  • Que el deudor haya pagado los créditos contra la masa (los del propio procedimiento, es decir, los honorarios del Abogado, la retribución del Administrador Concursal, el Procurador, el Notario-Registrador; y los gastos del día a día que surjan desde la solicitud de mediación), así como los créditos concursales privilegiados (fundamentalmente los de la hacienda pública, la seguridad social o la hipoteca).